viernes, 30 de enero de 2009

SOUVENIRS y góndolas iluminadas


me recuerda a estampados de pañuelos, láminas y cosas que corrían por mi casa, que por cierto dónde están?

dícese que mi abuela la tiró a la basura; dícese que era una réplica, que no era 'de verdad'. el souvenir que desapareció del despacho de mi abuelo no fue una góndola veneciana iluminada -dudo que hubiese tenido cabida. sin previo aviso y con alevosía, lo que desapareció para siempre de nuestras vidas fue una cabeza reducida. yo era casi tan pequeña como la susodicha, pero la ví con mis propios ojos de infante voraz.


otra ilustración que mi abuela hubiese disfrutado, la temática aborigen no era su fuerte.

mi abuelo viajaba por todo el mundo -era su trabajo- y los regalos venidos de todo el planeta eran variados y muy numerosos. se sumaban a los trofeos, las placas, los platos conmemorativos, sus pipas, sus diarios de viajes, libros, fotos, diapositivas y películas en 8mm. una preciosa alfombra de tigre reposaba a los pies de la chimenea. el lugar preferido de humming, por lo acogedor y por lo mucho que había para cotillear. a mi abuela, que no le vinieran con piezas pre-colombinas, ella decía: 'ufffff!' y del dicho al hecho: algo desaparecía en cuanto mi abuelo se iba otra vez de viaje. pero que había una cabecita de ésas, lo juro por éstas.

las vegas, me pierde...
mis primeros contactos con la moda fueron a través de los trajes que mi abuela compraba -para todas las féminas- cuando acompañaba a mi abuelo. los baúles que llegaban a la vuelta de sus viajes venían cargados también con telas, perfumes de guerlain, muñecas para mi hermana, ropa para mí... yo no he sido muy de muñecas, pero me pintaba las uñas y trotaba en zuecos de corcho y madera calados por toda la casa. ir con tacones es como ir en bici, se aprende de pequeña. creo que mi madre se preocupaba por mi horterismo incipiente, pero por aquél entonces aún sacaba buenas notas.
una tarde, mi madre pasó a recoger a mi hermana por casa de una amiguita. sus padres habían estado en venecia y deseosos de compartir su emoción: 'ahora viene lo mejor...' avisaron sonrientes y les encendieron una góndola luminosa de porcelana. mi hermana que era muy pequeña apretó con fuerza la mano de mi madre. gratamente sorprendida por la perspicacia de su retoño, nos explicó la anécdota a todos en la familia. yo quedé también prendada, pero no de mi hermana... prendada de esa góndola.



buscando góndolas o algo para ilustrar este post he dado con esta portada, la encuentro preciosa.


compro mis bayetas a un chico gitano, siempre charlamos un rato de nuestros niños, del finde, de las ventas qué tal van... y acabo de echar de la tienda -con delicadeza- a una vendedora de bisutería. será porque él siempre sonríe (y me llama 'maja') y la otra no va y me dice que 'antes atendía una chica aún más jovencita' (¿¿??). la menda tendría que hacer un m.b.a. con mi proveedor de bayetas. a buen vendedor, pocas palabras.
mi hermana viste su trabajo con estupendos traje-chaquetas. la llamo cariñosamente 'sosa' y ella con esa mirada me contesta: 'pues dime con qué me lo pongo'. ambas somos adictas a sue grafton. nos reímos mucho del pasado, del presente y de nosotras.
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. Sr. Q. posts como los tuyos traen gratos recuerdos a mi memoria.
. nota: os hablo de mi abuela materna, a celina ya la conocéis. ambas tienen mucha historia para contar, como las vuestras. buen finde a todos.
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