sábado, 20 de febrero de 2010

FROM CLOSER TO NEAR



Las luces se apagaban entre las dos treinta y las tres. Tan sólo quedaban los círculos concéntricos de las paredes, emitiendo tonos lilas y grises. Barras negras azabache, color de etiqueta. Martinis en copas años cincuenta. L., camarera de altura, morena distante pero amistosa de cerca. Z., dj de sonrisa perenne. Lavabos oscuros como la noche. Idas y venidas. Hombreras desmesuradas y patillas rasuradas. Crestas esmeradas. Tú y yo.


Vimos a Eusebio Poncela (y te cogieron para su peli), juraría incluso que Alaska pasó por allí. El corsé de Madonna lo habíamos visto (mucho antes) pinchando a la multitud: recuerdas esa mujer (si lo era), la 'Picos de Europa' con su gran busto picudo plateado. Demasiado pelo para tanta curva...



Y más martinis con mucho hielo, a veces con limón para paliar. Allí no se podía caminar. Sólo contemplar. Y dejarse mirar. Ver y observar para volver la vista a la barra y pedir una copa más.

Lo mejor del mundo: esa puerta infranqueable; al entrar quedabas sumida en un estado de ego-embriagamiento porque muchos quedaban atrás; eras única y especial.

Cenicienta: sal corriendo -puertas infranqueables, las del hogar. Sabías que solían trasladarse en masa individual y en taxi. A sitios donde las horas no te permitieron conocer. Sonaba esta canción para cerrar.






en recuerdo de Juan Carlos Fita.




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