viernes, 9 de abril de 2010

'HORTIERY & CO.'

'Hortiery & Co.' abrió sus puertas una tarde de junio a finales de los ochenta en medio del fulgor turístico atraído tanto por la calle céntrica donde estaba situada como por los locales dirigidos basicamente a un público torrefactamente masculino. Julia había estudiado en Londres y Marta había heredado el oficio de sus tías.





Julia se entretuvo peinando unos maniquíes que habían sido adquiridos por sus tías en pleno arrebato de modernidad durante los setenta. Marta contaba distraida unas monedas. en aquel preciso instante entra un hombre, vagamente despistado ante la oferta pero con una clara demanda: quería unas bragas.





Marta sorprendida, se dirigió hacia las pulcras y cándidas estanterías donde sus tías guardaban cuidadosamente la mercancía en sus respectivas cajas de origen.Estiró la mano hacia unas de color gris plata, y sin prestar atención a la talla enseñó al hombre algo muy parecido a una faja. Apurada abre otra, donde unos sujetadores dignos de la respetabilidad de toda una era descansaban armados y firmes.





Julia suelta la peluca rubia y toma el mando del mostrador donde sonriente sugiere al caballero en un inglés veraniego, que unas medias de seda negras, una faja/liguero junto con un batín satinado chillón de sendas hombreras era un regalo de lo más oportuno.



La factura ascendió a más de cinco mil pesetas. El turista inglés se convirtió en un fiel portavoz. Y así fue como Julia y Marta pasaron a ser mujeres tan solicitadas como el son de esos bailes vecinos con citas sin nombres y donde la prenda estrella ausente era siempre el sujetador.


fotos: paolo roversi; vogue uk. models.com.




 
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