jueves, 30 de septiembre de 2010

CASAS Y VAQUEROS



 En el fondo la paz de espíritu se apoya en la imagen que proyectamos.




El cuerpo como casa y nuestras vestimentas, pintura y cortinajes que maquillan el alma. 




Algo tan simple como volver a entrar en esos vaqueros tan pequeños




y ver como tus piernas se vuelven largas -otra vez;




y decides pasarte en tu presupuesto para sumarles así unos preciosos centímetros más.


Ahuecas la melena, pintas esos labios a tono y te sonríes.





Aspirina mágica.





Habías olvidado lo mucho que te querías.


Que las casas se mantienen por dentro y por fuera.





Te has mirado bien mirada al espejo ultimamente?




Házlo y verás qué guapa.



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