martes, 23 de noviembre de 2010

QUIERO TAMBIÉN LAS FLORES



Si pudiese elegir entre ir a trabajar o irme de compras no lo pensaría dos veces. 
Pero ir -a la madrugada- o no, no era la cuestión.

 Si es o no Lanvin, tampoco me preocupa en exceso. Porque lo es, es de Lanvin para H&M -muy grandes en lo suyo- y eso ya lo convierte en una colección especial. Los vestidos son preciosos, tanto como su puesta en escena pero de tanto que hemos hablado de ello la noticia en sí es que ya podemos ir a por ello.

Noticia será si éste vestido pasa a ocupar un lugar en mi armario:


Las gafas me quedaban tan bien como a Irina, enormes. La chaqueta de tul combina con el vestido y con la camiseta a la que llaman vestido pero que no llega a serlo. Le llamaré vestidocamiseta:



Irina con sus gafas..., chaqueta de tul y vestidocamiseta... y el reflejo de un sueño puesto al alcance de una mediana mayoría -que tampoco lo regalan, ojo.



Otra panorámica de mi vestidocamiseta.




Las flores, efímeras como los antojos, simbolizan el momento especial que se vive para quien las regala y quien las recibe. Y ése momento no se puede comprar, por lo que dificilmente lo cambiaría por Lanvin -a no ser que fuese el mismísimo Alber quien me las trajese entonces le pediría un Lanvin?... qué lío, :). Es que a los colibrís nos sientan de miedo las flores.


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fotos: hummingpress




  

 
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