sábado, 17 de diciembre de 2011

'Grand Passage'



Parte de mi tiempo libre -escaso como es el de la mayoría- lo dedico a disfrutar de viajes en un tiempo que no era el mío. Oído ávido de historias ajenas con dosis de curiosidad y cotilleo -esa fina línea que separa y une a quienes comparten un suceso, un evento o una aventura personal.

El coleccionismo -como colectora de historias- me ayuda a viajar y transportarme a un mundo de trajes con vuelos y largos a media pantorilla, a cómo se llevaba el pañuelo en la cabeza o se dejaba de llevar para pasar a otra manera más en boga. Se viajaba en barco -donde habían fiestas y sí, muchas conquistas en ultramar. Países donde se instalaban durante un tiempo y las compras que allí realizaban, las tiendas que frecuentaban. Y los recuerdos de amores que quedaron alejados, privados de las nuevas aventuras, para convertirse en afectuoso recuerdo del pasado ya que a la vuelta, las experiencias vividas en el extranjero habían dotado una nueva mirada a la joven viajera.

Pañuelo adquirido en el 'Grand Passage' de Ginebra en 1957; perteneciente a una colección de otros muchos que relatan el recorrido de dos años por ciudades como Berna, Munich,  Amsterdam, París y Roma entre otras. 

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