viernes, 2 de septiembre de 2011

Boogies: pies en polvorosa


London Street Style. via Vogue Italia


Entre los zapatos más espantosos que hayan pisado la faz de la tierra están los boogies.

La norma para pertencer al grupo trendy consistía en la siguiente combinación de 'it items' :

- los boogies de rigor: si combinados en charol y cuadro de gales en tonos grises mejor que mejor.

- minifalda negra de terciopelo

- pantys, no menos de 40 deniers ni más de 60 porque atención: el protagonismo residía en las medias de 100 den que se llevaban por encima de éstos -y de la rodilla (a medio muslo para ser más exactos). toda la combinación en negro riguroso.

- como para romper el hielo: jersey de lurex, cuello cisne y no demasiado dorado -que estamos en 1990- y la década dorada del mismo había quedado atrás.

-para las más clásicas: jersey negro cuello cisne! pero eso sí, con americana de terciopelo verde botella o en su defecto en tono burdeos.

Y para 'ellos'  más de lo mismo: boogies, negro, tercipelo, cuadro de gales, verde botella... o burdeos.


Creo que necesito unas vacaciones por eso me gusta la foto: ganas de coger una maleta, y sin mirar atrás.


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Comme des Garçons

Junya Watanabe para Comme des Garçons


Hará algo así como unos mil años, cuando solía ir a comprar a showrooms en París -algo que echo muchísimo de menos y no es ningún secreto- pasé por el Atelier de Commes de Garçons. Pasé por fuera, para ser más exactos, cual turista a quien se le niega la entrada a las dependencias privadas de palacio y me quedé un rato absorta mirando desde una ventana como trabajaban. Si no recuerdo mal en aquella época tenían su base en La Place des Vosges pero no puedo asegurarlo.

Un hombre joven, con camisa blanca (fijo que desestructurada) se acercó a la ventana y con una sonrisa me hizo señas invitándome a pasar al interior. La juventud es extremadamente osada y también extremadamente tímida. Lástima que éstos estados no se presenten necesariamente en los momentos adecuados. Y me quedé con las ganas, claro está. 


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Si fa o no fa


Es bastante ridículo llevar un blog cuando las entradas se quedan en simple borrador. Cuando decides finalmente a editar el susodicho, el texto ya no viene a cuento ni las imágenes que ilustran ésas magnas palabras ya han sido procesadas, analizadas y archicomentadas.

Como que me he quedado sin posts; de 330 publicados tengo otros tantos sin publicar  ni mejores ni peores que aquellos que han visto la luz. A veces me pregunto 'qué me pasa?'. Pregunta absurda ya que no tiene mayor trascendencia el hecho de publicar o no cuando escribir para una es un mero hobby.

La actualidad pasa tan deprisa como la moda. Nada como los viejos diarios privados que salen a la luz sólo para aquellos a quienes han sido legados; el pasado esconde emociones inalcanzables a un presente que tanta prisa lleva. Y no me refiero a mis viejos posts -que son normalitos, como la vida misma.




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