miércoles, 8 de febrero de 2012

Barcelona y los parques temáticos


Esta tarde me comentaba una amiga que Barcelona se ha convertido en un parque temático donde toda la oferta de la ciudad se ha tirado a la yugular del turismo en un intento desesperado de sacar el máximo rendimiento al único sector que parece seguir funcionando -dentro de lo que cabe. Ella suele viajar con frecuencia y es evidente que no puede evitar comparar lo que se está convirtiendo su ciudad -a la que adora-, con lo que una vez fué, y lo que pudo llegar a ser. Y todo esto lo decía con tristeza en los ojos y rabia contenida ya que la impotencia no puede disimularse ni camuflarse a pesar de frivolizar con otros temas -referidos bajo el lema the milky way, algo que nos hace reír siempre como quinceañeras aleladas.

Porque the milky way puede aplicarse a todo con o sin segundas y Barcelona tiene mucho de milky a la hora de manifestarse como ciudad-templo-capital de la moda. Barcelona agoniza mientras se van abriendo cafés y demás -más o menos sosos según el nivel de gracia hostelera del nuevo propietario-donde en otro tiempo hubo una tienda de ropa, de música o de libros y revistas. Y el talento y la innovación que en un momento pareció que sería imparable se volvió lechoso y quienes fueron listos o más valientes o simplemente más lanzados, se fueron a otro lugar donde las dinámicas -o la disposición de los planetas- fueran más propicias para abrirse camino hacia las estrellas. Quizá es que nunca ha sido esta ciudad lo que parecía, pero era realmente preciosa y brillaba con luz propia.

Un recorrido por el centro entre semana puede decirlo todo sin palabras; y si uno sigue camino abajo hacia Las Ramblas puede incluso hacerse la vaga ilusión que los puestos de souvenirs son en realidad los mismos de siempre: esa sabia combinación de manolas, toreros, camisetas del Barça y sombreros mejicanos. Y la oferta sigue ahí en pie, pero son otros sus dueños y más abajo, casi tocando la playa, también sigue ahí la langosta de Mariscal como congelada en el tiempo por La Sirena pero ésta pasa casi inadvertida a los ojos nuevos, ya que gran parte de la legión de turistas nacieron después del 92.

Una vez no fue así... soñábamos con pantalones fouseau de Thierry Mugler creyendo que éramos el centro del universo; porque lo parecía.

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Para Josephine.

Imagen vía mi tumblr crush de la semana: Malicious Glamour -y a ver si abro un tumblr de una vez por todas.

 
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