jueves, 1 de marzo de 2012

La Hora Negra


Hora fantasma que aparece sin mayor aviso y en la que sin poderlo evitar y sin quererlo, se hace dueña del alma para sumergirla en un mundo donde todo lo que vemos no es como parece –aunque tiene visos de realidad.

Aguarda en el cuarto oscuro -¿de nuestro subconsciente?- esperando el momento oportuno para atacar a traición; y la realidad cambia y aparece la otra. Como fantasmas de Dickens, con el por qué de los fracasos y no el de los éxitos. Como espejo de madrastra, como suegra malvada, como hija de perra.

Existen muchos métodos, muchas cruces y muchos ajos para lidiar con ella, que siempre gana a la primera porque no existe fórmula ni pócima mágica que ponga fin a esa sombra que no son más que un saco de miedos antiguos –casi ancestrales. Cuando lo que producimos no aporta placer o un rendimiento proporcional al esfuerzo, nada se valora, ni uno mismo.
El reloj marca que ha ya pasado la hora y seguimos en marcha, como si nada, hasta mañana.




Foto: Paolo Roversi

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