domingo, 21 de abril de 2013

Una Vida Normalizada



-o el lujo de una vida normal.

Tenías un trabajo que no mataba, pero al salir a las siete quedabas con una amiga para tomar algo, dar una vuelta, ir de compras.

Y un novio que no tenía prisa en casarse, ni tú tampoco. Casi todos los fines de semana hacíais planes, con o sin amigos, un hotel en la playa, o al pueblo que se terciara. 

Vivías en una casa, probablemente de tus padres pero era aún muy pronto para que no importara la razón de vivir con ellos.

Muchos sueños y pocas prisas. 


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