sábado, 18 de enero de 2020

WALLAPOP, EN MIS RECUERDOS



¿Recuerdas hijo, tú y yo cuando me acompañabas a un sitio público, bien protegidos por lo ajeno para que tu madre vendiera cosas porque - tú no lo sabías, como debe ser- no teníamos dinero?

Un momento duro para una madre como la tuya que vivió otras épocas -mi pequeño, te compraba camisitas de 75 euros y conjuntos 'paramilitares' con sus correspondientes minizapatillas... 
Ibas hecho un pincel, el niño mejor vestido de la ciudad. Y tantas otras cosas que te compraba yo, porque tú no me las pedías eras demasiado pequeño y yo pensaba que debía, que merecías tenerlas. Yo trabajaba demasiadas horas y al final de todo éso que te compraba y las cuidadoras para atenderte, éso ya es agua pasada.

Fuiste -eres- muy valiente. Nos íbamos mano a mano a vender cosas bonitas que yo había concertado por chat en Wallapop. Estábamos sólos. Vendimos un montón! Y la gente a la que yo le tenía tanto miedo, por desconocida, por estar en algo donde en mi loca imaginación podrían ser un asesino/a en serie, un/a roba riñones de de niños... Eran personas como nosotros, encantadoras y sólo querían comprar nuestros productos. Y lo hicimos, juntos. ¿Cuánto vendimos durante los tres primeros meses? Mucho, cubrió muchas de nuestras necesidades, pude comprarte otra vez zapatillas bonitas. Somos quienes somos. Nos gustan las cosas bonitas, las mejores. 

Qué me pasa entonces o qué me ha pasado para que yo, tu madre, me encuentre en un punto donde no puedo a veces ni contestar a los chats -aún están allí esperando respuesta y lo siento wallapoperos es que a veces no me encuentro con fuerzas, es como si siempre pidierais más de mi, de nosotros. Por los precios que os pongo, yo ya no tengo la energía suficiente. Yo tuve, yo fui yo pagaba, tenía mucho dinero antes del 2008...  Y sí, también escribía mis novelas que siguen tal y como las dejé en los cajones que ahora ya ocupan un armario de los años 40 que me deprimo con tan sólo mirarlo.

Ese archivador -precioso por cierto, a 60 euros me lo quitan de las manos en Wallapop- es la tumba de mis ilusiones. Ilusiones como si les llamas veleidades. No he visto un duro de todo éso, son como los sueños que a veces se funden con el primer café y que con el segundo están tan difusos, cuasi semi-olvidados.Y los sueños como tal, sobre el mediodía, ya los has olvidado.

Wallapop, eres mi archivador de novelas pergeñadas para nunca ser publicadas. Eres las tiendas que tuve que jamás volverán a ser materializadas. Yo te odio, pero también te adoro.

Te recuerdo como a mis tiendas. El sabor agridulce de que estás haciendo algo bien por estar bien acompañada. Y el tiempo pasa, el que fue niño ya es casi hombre -ya no te acompaña. Y las ilusiones, como las necesidades necesitan de un compañero de viaje que te diga:

'Mami, les has encantado'




 
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